El volcán Tungurahua, enclavado en el centro de Ecuador, retomó su actividad eruptiva el jueves, tras una tregua de más de 24 horas, lo que obligó a las autoridades a movilizar nuevamente a los pobladores que habían retornado a sus comunidades a pies del coloso.

Penipe, 08/02/2008 – El volcán, ubicado a unos 130 kilómetros al sudeste de Quito y en actividad desde 1999, emitió una columna de ceniza de hasta 5 kilómetros de altura y piedras pulverizadas en medio de sismos, dijo el estatal Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (IGEPN) en un informe.

En horas de la noche, la actividad estuvo acompañada de la expulsión de flujos piroclásticos que descendían por las laderas del lado occidental del coloso, en un espectáculo natural que despertó el temor de la población.

El material incandescente, que bajó “cientos de metros desde el cráter,” aún no han afectado a los asentamientos aldeñados al volcán, con una altura de 5.020 metros.

Las autoridades no reportaron heridos ni muertos.

La nueva actividad puso fin a la calma que se vivió en las últimas horas y alentó a los habitantes de caseríos adyacentes al volcán a retornar a sus hogares. Las autoridades de las provincias de Chimborazo y Tungurahua los movilizaron otra vez a los refugios en prevención de los efectos de la erupción.

“El volcán inició una nueva fase de intensa actividad eruptiva,” informó el IGEPN, con lo que sentenció a los paupérrimos agricultores y ganaderos vecinos del volcán a emprender a regañadientes en un nuevo éxodo, apenas con pocas horas de haber regresado a sus tierras.

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